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dormitorio minimalista con cama de matrimonio y almohadas colocadas a lo ancho del cabecero

Medidas de almohada: qué tamaño elegir según tu cama

Elegir almohada da mucha vuelta al material, a la firmeza y a la marca, y luego se resuelve la medida en cinco segundos mirando lo que había antes en la cama. Es un error caro: una almohada demasiado corta deja el cabecero desnudo y se mueve toda la noche, y una demasiado larga sobresale por los lados y arrastra el edredón.

Aquí tienes la equivalencia exacta entre medidas de almohada y ancho de cama, cuándo compensa una almohada corrida y cuándo dos individuales, qué pasa con el fondo y —lo que de verdad decide si duermes bien— cómo acertar con la altura.

dormitorio minimalista con cama de matrimonio y almohadas colocadas a lo ancho del cabecero

La regla básica: la almohada se elige por el ancho de la cama

El largo de la almohada debe coincidir con el ancho del colchón, o quedarse justo por debajo. Ni más ni menos. Así queda encajada entre los laterales, no se desplaza al girarte y la ropa de cama cae recta. Esta es la tabla de equivalencias con las medidas que se fabrican en España:

Ancho del colchónMedida de almohadaCuántas
80 cm70 cm1
90 cm70 o 75 cm1
105 cm90 o 105 cm1
135 cm135 cm (o dos de 70 cm)1 o 2
150 cm150 cm (o dos de 75 cm)1 o 2
160 cm150 cm (o dos de 75 cm)1 o 2
180 cmDos de 90 cm2
200 cmDos de 90 o 105 cm2

Dos apuntes prácticos sobre la tabla. En camas de 90 cm, la de 70 cm es la elección más común porque deja un poco de holgura y facilita hacer la cama; la de 75 cm llena más el cabecero y queda mejor a la vista. Y a partir de 180 cm no existe almohada corrida: se resuelve siempre con dos.

¿Una almohada corrida o dos individuales?

En camas de 135 y 150 cm tienes las dos opciones, y la decisión no es estética: cambia cómo duermen los dos.

Una almohada corrida da una imagen más limpia, no deja hueco en el centro y evita que alguien se quede sin apoyo al desplazarse. El problema es que transmite el movimiento: si tu pareja cambia de postura, tú lo notas. Y os obliga a compartir la misma altura y la misma firmeza, que casi nunca es lo que necesitáis los dos.

Dos almohadas individuales permiten que cada uno elija su altura y su firmeza según su postura, aíslan el movimiento y se sustituyen por separado cuando una se queda sin recuperación. A cambio, dejan una junta en el centro y hay que colocarlas cada mañana.

Nuestra recomendación es sencilla: si dormís en posturas distintas o hay diferencia de peso o de anchura de hombros entre los dos, dos almohadas individuales. Si dormís los dos igual y os molesta la junta central, una corrida.

dos almohadas blancas apoyadas en el cabecero de una cama

El fondo de la almohada: por qué casi siempre son 40 cm

El segundo número de la medida es el fondo, y en el mercado español el estándar es 40 cm. Es la profundidad que permite apoyar la cabeza sin que el hombro invada la almohada y sin que sobre tela por delante. La mayoría de nuestros modelos —viscoelásticos, de látex, de fibra o de lana— se fabrican en 70, 75, 90, 105, 135 y 150 cm de largo por 40 cm de fondo.

Hay dos excepciones habituales que conviene conocer antes de comprar la funda:

  • Fondo de 35 cm. Algunos modelos con funda elástica, como la almohada viscoelástica de aloe vera, se fabrican con 35 cm de fondo. Es perfectamente normal y no cambia el apoyo, pero sí conviene tenerlo en cuenta al elegir la funda.
  • Fondo de 50 cm. Es un formato más envolvente que se ofrece en almohadas de pluma y plumón, pensado para quien quiere una almohada grande y moldeable de estilo hotel.

La medida que de verdad importa: la altura

El largo y el fondo son cuestión de encaje en la cama. La altura es lo único que decide si te levantas con el cuello bien o cargado, porque es lo que mantiene (o rompe) la línea recta entre la cabeza, el cuello y la columna. Y no hay una altura buena universal: depende de tu postura y de tu anchura de hombros.

Si duermes de lado

Necesitas la almohada más alta, entre 12 y 15 cm aproximadamente, porque tiene que rellenar todo el hueco que hay entre la oreja y el hombro. Cuanto más ancho de hombros seas, más altura te hace falta. Si te quedas corto, la cabeza cae hacia el colchón y el cuello trabaja toda la noche.

Si duermes boca arriba

Te va una altura media, en torno a 10-12 cm, suficiente para acompañar la curva natural del cuello sin empujar la barbilla hacia el pecho. Aquí funcionan especialmente bien las almohadas viscoelásticas y las cervicales, porque rellenan el hueco cervical en lugar de elevar solo la nuca.

Si duermes boca abajo

Cuanto más baja, mejor: por debajo de 10 cm, y blanda. Una almohada alta en esta postura fuerza la extensión del cuello y es una de las causas más claras de dolor de cuello al despertar.

Tienes el detalle completo, postura por postura, en la guía sobre cómo elegir la almohada según tu postura.

almohada mullida apoyada en el cabecero de una cama con ropa de cama en tonos claros

Cómo comprobar si la altura que usas es la correcta

No hace falta medir nada con precisión de laboratorio. Con estas dos comprobaciones sales de dudas en un minuto:

  • La prueba del espejo. Túmbate en tu postura habitual y pide que te hagan una foto de frente o de perfil. La nariz debe quedar alineada con el centro del pecho y la cabeza no debe estar ni hundida ni levantada respecto a la columna.
  • La prueba de la mañana. Si te despiertas girando la cabeza para desentumecer el cuello, o si has acabado la noche con el brazo bajo la almohada, casi siempre significa que te falta altura.

Y ojo con un detalle que engaña mucho: una almohada vieja pierde altura sin que te des cuenta. Si la tuya ya no recupera la forma al soltarla, no es un problema de medida sino de desgaste, y toca renovarla. Aquí explicamos cada cuánto cambiar la almohada.

Qué medida de funda comprar

La funda se pide por la misma medida nominal que la almohada: para una almohada de 90×40 cm, funda de 90 cm. Fíjate en dos cosas antes de comprarla:

  • Comprueba el fondo real de tu almohada (35, 40 o 50 cm). Muchas fundas se venden indicando solo el largo y luego quedan cortas o sobradas de tela.
  • Si tu almohada es viscoelástica o de látex, elige fundas de tejido elástico. Estos núcleos son bloques rígidos y una funda de algodón tirante los comprime y les resta adaptación.
  • Añade una funda protectora debajo de la decorativa. Es lo que alarga de verdad la vida de la almohada, sobre todo en núcleos que no se pueden lavar.

Errores de medida que vemos a diario

  • Comprar la almohada más grande «por si acaso». Una de 150 cm en una cama de 135 se dobla en los extremos y deforma el apoyo.
  • Repetir la medida de la almohada anterior sin comprobarla. Si venías arrastrando una almohada que no encajaba, estás perpetuando el problema.
  • Elegir la altura por gusto y no por postura. Una almohada mullida y alta es muy agradable al tumbarte y muy mala idea si duermes boca abajo.
  • Comprar dos almohadas iguales para la pareja. Si uno duerme de lado y el otro boca arriba, necesitan alturas distintas.

Preguntas frecuentes sobre medidas de almohada

¿Qué medida de almohada va en una cama de 135?

Una almohada de 135 cm si preferís una corrida, o dos de 70 cm si queréis altura y firmeza independientes. Las dos opciones son correctas; depende de si dormís igual o no.

¿Qué almohada va en una cama de 150?

Una de 150 cm o dos individuales de 75 cm. En camas de 160 cm se usa exactamente la misma solución, ya que no se fabrica almohada corrida de 160.

¿Y en una cama de 90?

Una almohada de 70 o de 75 cm. La de 70 cm es la más habitual y la que deja la cama más fácil de hacer.

¿Puedo poner una almohada más corta que la cama?

Sí, siempre que no te quedes corto de apoyo al girarte. Lo que no funciona bien es lo contrario: una almohada más larga que el ancho del colchón acaba doblada contra los laterales.

¿Cuál es la altura ideal de una almohada?

No existe una única: alrededor de 12-15 cm si duermes de lado, 10-12 cm boca arriba y menos de 10 cm boca abajo. La anchura de tus hombros y la firmeza del colchón ajustan ese número.

En resumen

Acertar con la medida es más fácil de lo que parece: el largo lo marca el ancho de tu cama, el fondo casi siempre es 40 cm y la altura la marca tu postura. De esos tres números, los dos primeros son cuestión de encaje y el tercero es el que decide cómo te levantas por la mañana. Si tienes claro cómo duermes, ya tienes resuelta la parte difícil.

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